A través de sus campañas publicitarias, Vespa también toma una posición contra la congestión y la monotonía de los automóviles. Las campañas transmitieron que conducir una Vespa proporcionaba un antídoto especial contra la fatiga urbana y marcaba una cercanía entre el producto y el mundo natural de formas completamente nuevas. Se desarrollaron varios lemas publicitarios famosos, como Vespizzatevi (1950-54), Con Vespa si può (1968), así como el renombrado Chi vespa mangia le mele (1969-71).










